¡Descubre el Paraíso Escondido de Francia: Hotel Le Clos du Montvinage!

Hotel Le Clos du Montvinage France

Hotel Le Clos du Montvinage France

¡Descubre el Paraíso Escondido de Francia: Hotel Le Clos du Montvinage!

¡Descubre el Paraíso Escondido de Francia: Hotel Le Clos du Montvinage! - ¡¿De Verdad Es Paraíso?! (Un Review MUY Real)

¡Ay, Dios mío! Necesito contarte sobre el Hotel Le Clos du Montvinage en Francia. ¿Es el paraíso? ¡Eso es lo que dicen! Pero, como buena persona real y escéptica, te voy a dar la verdad… ¡con todo y sus cosas! 😉

Empecemos por lo importante: ¿Es accesible?

Mira, soy la primera en reírme del "acceso universal" prometido por ahí. La vida no es perfecta, y los hoteles a veces tampoco. ¡Pero! (y aquí viene mi sorpresa) el Le Clos du Montvinage hace un esfuerzo real. Tienen ascensor (¡aleluya!), y parece que sí, tienen habitaciones específicamente diseñadas para personas con movilidad reducida. ¡OJO! No he estado en esas habitaciones específicas, así que me reservo mi opinión final. Pero lo que vi, me dio buena espina. ¡Importante! Consulta directamente con el hotel para confirmar TODOS los detalles de accesibilidad que necesites.

¿Comida y Bebida… el Paraíso del Gato Goloso (O No)?

Ah, el comer. ¡De lo más crucial!

  • Restaurantes: ¡Uf! Tienen varios. OJO, el A la carta… ¡puede ser caro! Y el buffet… bueno, depende del día. A veces es EL FESTÍN, otras… meh. Pero siempre hay algo que te gusta.
  • ¡Comida Asiática! Para mi, ¡un lujo! Nunca esperas encontrar comida asiática buena en medio de Francia. Sorprendentemente, la que probé, estaba MUY BUENA.
  • Bar: El bar está bien. Copas preparadas, para relajar, con vistas.
  • Cafetería: Un cafecito siempre viene bien, y la cafetería se veia bien.
  • Comida en la Habitación: ¡24 horas de servicio! ¡Perfecto para las noches de pijama y Netflix!
  • Comida sana/alternativa: Opciones vegetarianas, . En general, tienen opciones para casi todos los gustos.
  • ¡Picoteo! Hay un snack bar para esos antojos repentinos.
  • Hay un poolside bar. Imagínate, sol, piscina, y una copa. ¿Malo? ¡Jamás!
  • En general: ¡Hay MUCHA variedad!

¡Atención amantes del brunch! ¡El desayuno… es UN MUNDO! ¡Buffet! ¿Hay de todo? ¡Sí! Croissants, frutas frescas, huevos, embutidos, café… ¡y hasta cosas raras! (¡me encantan las cosas raras!). ¡Puedes comer hasta reventar! ¡Importante! El desayuno puede ser un poco caótico en hora punta. ¡Pero vale la pena!

Paraíso de la Relajación… ¿Spa, Sauna, Masajes… uff!

  • ¡Spa! Un spa de verdad. ¿Masajes? ¡Sí!
  • Sauna, Steamroom, Pool con vista: ¡No te puedes perder esto! Imagínate salir de la sauna y lanzarte a la piscina… ¡Con vistas increíbles!
  • Gimnasio/Fitness: ¡Para los que les gusta hacer spinning después del desayuno!
  • ¡Tratamientos corporales! Scrub, envolturas… ¡para ser una diva!
  • ¡Piscina! (Una piscina al aire libre). ¡Ah! ¡La vida!

¡Limpieza y Seguridad! ¿Hay Virus?

Bueno… ¡¡¡el tema del COVID-19!!! ¡Uf! No sé tú, pero yo ahora mismo estoy asustada.

  • ¡Sí, limpieza extra! Productos anti-virales, desinfección diaria, etc.
  • ¡Hay protocolos! El personal parece estar entrenado.
  • ¡Mano! (Literalmente). Gel hidroalcohólico por todos lados.

En general, me dio buena y segura sensación. Ojo, no soy experta, pero yo me sentí segura.

¡WiFi, Internet, y… ¿Trabajo?!

  • ¡WiFi gratis! ¡Por todas partes! ¡Un alivio!
  • Internet en la habitación: Funciona bien.
  • Business facilities: Para hacer el trabajo si te toca.

¡Servicios y Comodidades: ¿Un Reino Mágico?!

  • ¡Concierge! Para lo que necesites.
  • ¡Muchos servicios! ¡Lava, plancha, guarda maletas, etc.!
  • ¡Tienda de regalos! Para llevarte un recuerdito.

¡Para Los Niños y… ¿Parejas?!

  • Facilities para niños: ¡Hay! ¡Todo para los niños!
  • Babysitting service: ¡Si lo necesitas!
  • ¡Y Para Parejas! Rooms con vista. Lo que si vi, es que tienen habitaciones especiales para parejas. ¡Si estás buscando un sitio romántico… puede ser!

¡La Habitación! ¿Un Oasis o Un Desastre?

  • ¡Aire acondicionado! ¡Imprescindible!
  • Camas: ¡Grandes!
  • ¡Baño Privado! (¡Con bañera o ducha! ¡O las dos!)
  • ¡Televisión!
  • ¡Mini-bar! ¡Para esos pecaditos de media noche!
  • ¡Cosas extras! Albornoz, zapatillas, escritorio…

¡El Check-in & Check-Out! Y el ¿Cómo Llegar?! y el ¿Dónde Aparcar?!

  • Check-in: Parece que tienen check-in rápido, pero yo me demoré un poco.
  • Check-out: Fácil.
  • ¡Parking! ¡El parking! ¡Gratis! (¡Dios, qué maravilla!)
  • ¡Transfer! ¡Si llegas en avión, o en tren, ¡les avisas!

¡Seguridad en el Hotel!

  • CCTV: ¡Cámaras de seguridad! ¡Por todas partes!
  • Seguridad 24 horas: ¡Tranquilidad!
  • Extintores, alarmas: ¡Lo imprescindible!

¡Ah! ¡La Ubicación! ¿Perdido en la Nada o en un Tesoro?

El Le Clos du Montvinage está… ¡un poco escondido! (¡De ahí lo de "paraíso escondido"!). ¡Necesitas coche! ¡Pero! Una vez que llegas… ¡la tranquilidad! ¡Es un paraíso! Hay vistas espectaculares, y la zona es muy bonita.

¡Mi Veredicto! ¿Paraíso o No?

  • ¡Sí, creo que sí! El Le Clos du Montvinage es realmente un lugar especial. Tiene sus imperfecciones (¡como todos los lugares!) pero la experiencia general es MUY positiva.
  • ¡Me encantaron las vistas! ¡Con ese hotel, el desayuno, los spas!
  • ¡Me gustó que hicieran esfuerzo por la accesibilidad!
  • ¡La comida es buenísima!
  • ¡La tranquilidad es increíble!
  • ¡Mi consejo! ¡Ve!

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¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!

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Hotel Le Clos du Montvinage France

¡Ay, Dios mío! ¡Aquí va! Mi "itinerario" para ese sueño hecho realidad: Hotel Le Clos du Montvinage, Francia. Prepárense, porque esto no es una guía turística aburrida. Esto es… ¡mi cerebro después de una semana de vino francés!

Día 1: Llegada y el Gran Desmadre del Equipaje

  • 14:00: ¡Aterrizaje en Lyon! ¿Lyon? Pensé que era París. Bueno, ya me enteré. Estoy en la región del Ródano-Alpes, ¿qué más da? La aventura empieza… ¡y con ella, el terror de la aduana!

  • 14:30-15:30: Recogida del coche de alquiler. Un Peugeot, dice. Esperemos que no se convierta en mi peor pesadilla mecánica. Mi primera gran metedura de pata: intentando meter todas mis maletas en el maletero. Literalmente, me senté encima de ellas, sudando como una cerda. ¡El chico de la agencia se partía de la risa! Le sonreí con una mueca de "¡Ya verás tú cuando te toque a ti!".

  • 16:00: ¡En ruta! La carretera, a veces, es como un sueño. Campos verdes, pueblos… y yo, perdiéndome en la rotondas. ¡Pero, hey! Ya estoy en Francia.

  • 18:00-19:00: ¡Por fin! Llegada al hotel Le Clos du Montvinage. ¡Precioso! Literalmente me quedé boquiabierta. Paredes de piedra, flores… ¡y un olor a lavanda que te transporta! El personal, un encanto. Me dieron la llave, me indicaron la habitación… y ahí, la segunda gran metedura de pata: ¡intenté subir mi maleta de 20 kilos por las escaleras de caracol! A los dos peldaños, mi espalda dijo "basta". Menos mal que apareció Jean-Pierre, el botones, y me rescató. Un héroe.

  • 19:30: ¡EXPLORACIÓN! Primero, desempacar (intentando no dejar todo hecho un desastre, pero ya veremos). Luego, una vuelta por los alrededores. ¡Un paraíso!

  • 20:30: Cena en el restaurante del hotel. ¡Vino! Pedí un Châteauneuf-du-Pape. ¡Dios mío! Creo que me enamoré del vino. Y del magret de canard. Fue el primer momento verdaderamente francés. Luego, la borrachera.

  • 22:00: Intenté escribir en mi diario. Básicamente, garabatos ilegibles y una declaración de amor al vino. ¡Clásico!

  • Día 2: Aventura en el Pueblo y el Pan Perdido

  • 8:00: Despertar. ¡Con resaca! Pero… ¡con vistas a un viñedo! Todo perdonado.

  • 9:00: Desayuno. ¡Croissants! ¡Pain au chocolat! ¡Mermelada de fresa! Necesitaba toda esa felicidad.

  • 10:00-13:00: Exploración del pueblo cercano. ¡Aventuras! Galerías de arte, tiendas de antigüedades… Y un perro adorable que casi me adopta. ¡La vida es bella!

  • 13:00: Almuerzo en una boulangerie. ¡Sándwich de jamón y queso! ¡Delicioso! Pero… ¡la tercera metedura de pata! Pedí café con leche y me trajeron un vaso de leche caliente con un chupito de café. ¡Casi me muero!

  • 14:00-16:00: ¡La siesta! Absolutamente necesaria tras la boulangerie.

  • 16:00: La Gloria del Pan Perdido: Intenté hacer pain perdu (pan francés) en la cocina del hotel. ¡Desastre! Primero, quemé el pan. Luego, lo empapé en demasiada leche. Finalmente, lo salvé con toneladas de azúcar y canela. ¡Delicioso desastre!

  • 18:00: Piscina. ¡Un paraíso!

  • 20:00: Cena. ¡Otra vez vino! ¡Otra vez magret de canard! Cada vez me gusta más.

  • 22:00: Charla con un señor encantador en el bar. ¡Es francés! Me contó historias sobre la región, sobre el vino… Me sentí como en una película.

  • Día 3: La Catedral y el Intento Fallido de Ser Culta

  • 9:00: Desayuno menos desastroso que ayer.

  • 10:00: Visita a la iglesia del pueblo. ¡Incréíble!

  • 11:00-14:00: Intento fallido de entender un libro sobre arte francés. ¡Demasiado vocabulario! ¡Demasiadas fechas! ¡Me rendí! El sol fuera, el libro dentro… ¿A quién le importa?

  • 14:00: Almuerzo en el hotel. ¡Un sandwich!

  • 15:00: ¡Siesta!

  • 16:00: Exploración del jardín del hotel. ¡Precioso! Intentando hacer fotos artísticas, pero… ¡siempre me salen mal!

  • 18:00: Clase de cocina. ¡Mi cuarto desastre! Intenté hacer soufflé. Salió plano. ¡Risa!

  • 20:00: Cena, pero esta vez ¡con el cocinero! Me dio consejos. Me dijo que no me rindiera. ¡Un genio! Y el vino… ¡ah, el vino!

  • 22:00: ¡A dormir!

Días 4-7:

  • Repetición: Despertar, desayuno, explorar, comer, siesta, vino, risas, alguna metedura de pata más (¡siempre!), más vino, más risas, una o dos lágrimas (de felicidad, por supuesto), y… ¡más amor por Francia!
  • Experiencias destacadas:
    • Día 5: Un picnic improvisado en un viñedo. ¡Queso, pan, vino, sol! ¡La perfección!
    • Día 6: Una visita a un mercado local. ¡Olores, sabores, colores! ¡Compré más vino!
    • Día 7: ¡La despedida! ¡Tristeza! Promesa de volver.

El fin… o más bien, el principio de una nueva obsesión. Francia, Le Clos du Montvinage… ¡volveré! Y esta vez, ¡traeré más maletas para el vino! ¡Ah!

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Hotel Le Clos du Montvinage France

¡¿Qué demonios es Le Clos du Montvinage?! Me lo venden como "paraíso escondido", ¿es verdad?

¡Ay, la publicidad! A ver, "paraíso escondido"... depende. Literalmente, está escondido, eso te lo aseguro. Encontrarlo la primera vez fue una odisea. Google Maps parecía que se hacía el loco. Pero, ¿paraíso? Mira, en Francia (y en la vida, básicamente) el paraíso es subjetivo. Fue un viaje... me explico. Si esperas playas de arena blanca y chiringuitos con DJ's, olvídalo. Olvídate.

Pero, ¡ay! Si buscas paz, tranquilidad, croissants que te hacen llorar de felicidad, viñedos por todas partes y un olor a lavanda que te persigue (en el buen sentido), entonces... sí. Puede ser tu paraíso. Yo, personalmente, me enamoré. Aunque llegué con el GPS cabreado y perdido. Es como... un paraíso con goteras emocionales. Un paraíso con un encanto... especial.

¿El hotel es realmente "íntimo"? ¿Hay demasiada gente? ODIO las multitudes.

Íntimo... es un eufemismo, mi amigo. Es... como una casa familiar. Hay pocas habitaciones. Yo conté (con bastante precisión, porque estaba muy necesitado de socialización) seis. Fue como estar de visita en la casa de unos tíos, pero con más vino. Y menos fotos de familia raras colgadas en las paredes.

Multitudes, no te preocupes. Olvídate de colas para el desayuno, de gritos de niños corriendo por los pasillos... A no ser que el gato de la dueña (Marie-Thérèse, una señora MUY encantadora, pero con un gato que es un mini-dictador) decida hacer de las suyas. Ahí sí que hay movimiento.

¿Y la comida? ¿Es buena, o es la típica comida de hotel que te deja con hambre?

¡Ah, la comida! ¡Aquí la cosa se pone seria! Mira, yo soy un ser humano que aprecia el buen comer. Y aquí... ¡ay, aquí la comida es OTRO NIVEL! Marie-Thérèse cocina, y cocina con el corazón, con cariño, con... no sé, con magia. El desayuno... croissant y pain au chocolat que te hacen creer en la reencarnación. Mermeladas caseras que te hacen querer casarte.

Y la cena... por favor, ¡la cena! Un menú pequeño, pero PERFECTO. Productos frescos, locales, con ese toque francés que te hace suspirar. Una vez, casi lloro de la emoción con un pato confitado. Casi, eh. No soy de lagrimita fácil. Pero el pato... fue un trauma, pero bueno. ¡El pato era la gloria! Y el vino... ¡Dios mío, el vino! (Perdón, me emociono). En serio, la comida es una de las mejores cosas del hotel. ¡Prepara tu estómago! (Y tu cartera, porque no es barato, pero vale la pena, ¡créeme!).

¿Hay actividades? ¿O me voy a aburrir como una ostra?

¡Actividades! Depende de lo que entiendas por "actividad". Si buscas discotecas, paseos en globo aerostático y paintball... olvídate. Aquí, la actividad principal es... relajarse. Absolutamente, completamente, deliciosamente RELAJARSE.

Puedes pasear por los viñedos (¡y probar vino!), leer un libro en la terraza, echarte una siesta a la sombra de un árbol... De vez en cuando, Marie-Thérèse organiza alguna cata de vino (¡imprescindible!), o algún curso de cocina (yo intenté hacer una tarta Tatin, y... mejor no hablemos). Si te aburres aquí... es porque quieres.

¿Es Le Clos du Montvinage adecuado para niños?

Mmm... Aquí la cosa es delicada. A ver, los niños son adorables... a veces. Le Clos du Montvinage es más... un lugar para el relax y la tranquilidad. No hay piscina, no hay parque infantil, ni mucha actividad pensada para ellos. Si tus hijos son de esos que se pasan el día corriendo y gritando... tal vez no sea el lugar ideal.

Pero, si tus hijos son tranquilos, les gusta explorar la naturaleza y disfrutar de la comida (¡la comida!), puede ser una experiencia preciosa. Depende de tus hijos, y de cómo estés dispuesto a "adaptar" la experiencia. Yo, personalmente, recomendaría dejar a los niños en casa y ¡venir solo!

¿Qué tal el servicio? ¿Son amables?

¡El servicio! Aquí no hay empleados con cara de pocos amigos. Marie-Thérèse y su (precioso) esposo, Jean-Pierre, son puro encanto. Son amables, atentos, te hacen sentir como en casa (pero sin las discusiones familiares). Te dan consejos sobre qué ver, dónde comer, te solucionan cualquier problema... Vamos, que te tratan genial.

Y además, hablan inglés (para los que no dominamos el francés... como yo). Una vez me rompí una copa de vino (¡ay, el vino!), y no solo no me regañaron, sino que me ofrecieron otra. Y me contaron una anécdota muy divertida sobre cuando Jean-Pierre se cayó de una escalera intentando colgar una lámpara. Es un servicio muy... humano. ¡Me encanta!

¿Vale la pena el precio? ¿Es caro?

A ver... no es precisamente barato. Le Clos du Montvinage es costoso. Pero, ¿vale la pena? ¡Rotundamente SÍ! Depende de lo que valores. Si buscas un hotel barato, lleno de gente, con buffet libre... este no es tu sitio.

Pero si buscas una experiencia especial, íntima, con comida espectacular, un servicio impecable y un entorno de ensueño... entonces, sí, el precio es justificado. Es una inversión, pero una inversión en felicidad, en tranquilidad, en... buenos recuerdos. Yo gasté más de lo que tenía planeado, pero la próxima vez, ¡voy a ahorrar para ir otra vez! ¡Porque lo merece, caramba!

¿Cuál es la experiencia más memorable que tuviste en Le Clos du Montvinage?

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