¡Brunch con vistas alpinas en el mágico Burchnerhof!

Hotel Restaurant Burchnerhof Switzerland

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¡Brunch con vistas alpinas en el mágico Burchnerhof!

¡Madre mía, qué aventura! Review de ¡Brunch con vistas alpinas en el mágico Burchnerhof! (y un poco de todo, porque, ¿quién puede resistirse?)

Vale, vamos allá. Acabo de regresar del Burchnerhof, y mi cabeza… ¡estalla de sensaciones! Prometo ser lo más objetiva posible, pero preparaos, porque esto va a ser un poco… ¡un revoltijo!

¡El Brunch con Vistas! (El Gran Atractivo, ¡Claro!)

¡Ay, el brunch! La razón de ser de mi viaje. Y… ¿cumplió? ¡Joder, sí! Literalmente. Despertarse con esas vistas alpinas… el sol besando las montañas, la promesa de un día perfecto… Casi me caigo de la cama de la emoción. El brunch en sí… ¡un festín! Un buffet impresionante, una mezcla de sabores… ¡hasta había asiático! (Aunque confieso, a veces echo de menos mis churros con chocolate, pero bueno, ¡estamos en Suiza!)

  • ¡Mi Momento "Wow"!: Me planté en la terraza, con mi plato lleno de croissants, salmón ahumado y… ¡vaya, un ramen! (Sí, ¡en el buffet!) El sol me daba en la cara, la brisa fresca… Me sentí la reina del mundo. Esas vistas… ¡son pura magia! Y el café, ¡increíble! (Aunque tardaron un pelín en servirlo… ¡detallitos!)

¿Accessibility? (Y sus líos…)

  • ¡Un "Sí, Pero…"! El Burchnerhof es… generalmente accesible. Tienen ascensor, que es un puntazo. Pero, ¡ojo! No todos los rincones son perfectos. Preguntad bien antes de reservar, especialmente si necesitáis una habitación completamente adaptada.

¡Comida y Bebida! (¡Porque la vida es para disfrutarla!)

  • Restaurantes, bares… ¡y hasta un bar en la piscina!: ¡Uf, la tentación! Probé el buffet (ya lo sabéis), pero también cené a la carta. Todo muy bueno, aunque… ¡un poco caro! (¡Suiza!) El bar… perfecto para tomarse una copa después de un día de senderismo. Y el bar de la piscina… ¡un capricho! (Otro "pequeño" detalle: a veces la camarera tardaba un poco, pero… ¡con esas vistas, quién se queja!)
  • Asian Cuisine: Era mi segunda día, me esperaba un sushi bueno y un desayuno… ¡Wow!

¡Relax y Bienestar! (¡Porque nos lo merecemos!)

  • ¡SPA! ¡SAUNA! ¡PISCINA CON VISTAS!: ¡Lo quiero todo! El spa es una maravilla. ¡Masajes, tratamientos…! La sauna… ¡para desconectar! Y la piscina… ¡ay, la piscina! Nadar con las montañas de fondo… ¡una experiencia inolvidable! (Eso sí, a veces había demasiados niños… ¡pero bueno, es lo que hay!)
  • Gimnasio…: Ni lo pisé. ¡Con tanto brunch y tanto paisaje, no me quedaba energía para el gimnasio! (Me resisto el "gym/fitness" y el "fitness center")

¡Limpieza y Seguridad! (¡Importantísimo!)

  • ¡Todo impecable!: El hotel está inmaculado. La limpieza es una prioridad, y se nota. Gel hidroalcohólico por todas partes, desinfección constante… ¡una tranquilidad!
  • Protocolos anti-COVID: ¡Impecables! El personal, muy atento y bien informado. Estuve muy segura. Ahora, hay que ser sinceros, a veces me agobiaba un poco tanto control… ¡pero bueno, es por nuestro bien!

¡Servicios y Comodidades! (¡La vida fácil!)

  • ¡De todo!: Desde lavandería hasta cambio de moneda, pasando por conserjería… ¡todo lo que podáis imaginar! (Aunque, una pequeña queja: el wifi iba y venía… ¡un poquito frustrante!)

¡Para los Niños! (¡Si viajas con ellos!)

  • ¡Familia friendly!: ¡Hay de todo! Niños bienvenidos, incluso hay babysitting Si no tienes niños… ¡no te preocupes! ¡No molestan!

¡En la Habitación! (¡Mi santuario!)

  • ¡Perfecta!: Aire acondicionado, mini bar, baño con bañera… ¡todo! Eso sí, ¡las almohadas! ¡Un poco duras! ¡Pero bueno, por lo demás, genial! ¡Y la ventana que se abre… para respirar aire puro! (¡Y la escala!)

¡Movilidad y más! (¡Ojo con esto!)

  • Car park [free of charge],
  • Car park [on-site],
  • Taxi Service

¡El Veredicto! (¡Mi opinión, claro!)

El Burchnerhof… ¡es una pasada! ¿Perfecto? No. Nada lo es. Pero las vistas, el ambiente, la comida… ¡son increíbles! ¿Volvería? ¡Sin dudarlo! (Pero, por favor, ¡que arreglen el wifi!).

¡Oferta Irresistible! (¡Para vosotros!)

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¿Qué te ofrecemos?

  • Un día de brunch inolvidable, con acceso a un buffet espectacular y a la terraza con las vistas más impresionantes que hayas visto.
  • Acceso al SPA y a la piscina con vistas, para relajarte y desconectar.
  • ¡Un 15% de descuento en tratamientos de spa! (¡Porque te lo mereces!)
  • ¡Un regalo sorpresa de bienvenida! (¡Porque me encanta sorprender!)
  • ¡Cancelación gratuita! (¡Porque la vida da muchas vueltas!)

¡No esperes más!

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¡Te robaremos el corazón! (¡Y quizás un par de kilos, pero… ¡qué más da!) ¡No te pierdas esta oportunidad única! ¡El Burchnerhof te espera! ¡Y yo también! (Para tomar el brunch juntas, ¡o para presumir de nuestras fotos!) ¡Nos vemos allí! ¡Chao!

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Hotel Restaurant Burchnerhof Switzerland

¡Ay, Dios mío, donde empiezo! Planeando un viaje… a Suiza… ¡al Burchnerhof! Ya me siento como que me gano el premio de “viajera más caótica”. Aquí va, la porquería de itinerario que espero funcione, porque, honestamente, conociéndome, terminaré perdida en algún pueblito con un mapa de queso y un trauma de fondue.

Días 1-3: Llegando y Chocando con la Realidad (Literalmente)

  • Día 1: "La Llegada, una Aventura (y un Miedo)"

    • Mañana (para los valientes, o sea yo): Vuelo (rezo para que mi maleta sobreviva, ¡siempre la pierdo!). Llegada a Zúrich. ¡Uf! Ya superé la primera prueba: no vomitar en el avión.
      • Anécdota Imprevista: Una vez, en un vuelo a México, mi vecina de asiento intentó llevar su chihuahua en un bolso de mano… el perro ladraba como loco y yo… bueno, yo grité por el susto. Espero que este viaje sea más tranquilo.
    • Tarde: Viaje en tren a Interlaken. ¡EL TREN SUIZO! Suena a perfección, ¿verdad? Espero no perderme en la estación y terminar en… ¿Basilea? ¿Berna? ¡No, por favor!
      • Pensamiento profundo y casi útil: Recuerda, Sofía, lee los letreros. Lee. Los. Letreros. Y no confíes en los suizos (¡Es broma… o no!).
    • Noche: Llegada al Burchnerhof. ¡La postal! Espero que la habitación tenga Wi-Fi porque necesito compartir fotos en Instagram para… fingir que soy sofisticada. Emoji de mono tapándose los ojos.
      • Reacción Emocional: ¡AY DIOS MÍO! ¡La cama! ¡Tiene pinta de ser cómoda! Me echo a llorar de felicidad. ¡Por una cama!
  • Día 2: "Montañas, Queso, y… ¿Un Ataque de Pánico?"

    • Mañana: ¡A las montañas! Excursión a… ¿Jungfraujoch? ¡El Top of Europe! Suena increíble… y caro. Espero no tenerle miedo a las alturas. ¡Y que no me dé el mal de altura!
      • Observación Quirky: Si veo a alguien con un sombrero de yodel, juro que me voy corriendo. Y si encuentro un yodel a medio camino… creo que eso será mi fin.
    • Tarde: ¡Queso! Visita a una granja local. ¡Fondue! ¡Raclette! ¡Todo el queso! Mi dieta va a ir directamente por el caño… ¡Pero, hey! ¿Quién se preocupa por la dieta en Suiza? ¡Nadie!
      • Imperfección notable: Intentaré no ser la que, accidentalmente, tira el queso derretido por encima de la mesa. ¡Mi coordinación es terrible!
    • Noche: ¡Más queso! (¿Sorprendidos?) Cena en el restaurante del Burchnerhof. Espero que tengan vino… y que no me sirvan “vino de la casa” porque, por experiencia, no suele ser bueno.
      • Reacción emocional. ¡Ay, el queso! ¡Quiero queso!
  • Día 3: "Un Paseo en Bote (y mi tendencia al ridículo)"

    • Mañana: Paseo en bote por el lago Thun. ¡Romántico! ¡Pacífico! (O eso espero). Espero no caer al agua. Soy más torpe que un pato en una discoteca.
      • Rambling sobre un bote y la torpeza: Una vez, en un paseo en bote en Venecia, intenté tomar una foto… y casi me caigo al Gran Canal. El gondolero se rió de mí. ¡Fue humillante! Espero que el lago Thun sea menos peligroso para mi equilibrio inestable.
    • Tarde: Exploración de Interlaken. Compras… ¡o intento de! Porque soy muy buena comprando… tonterías. Y probablemente gastaré más de lo que debería.
      • Opinionated language: Los recuerdos… ¡son una estafa! Pero… ¡necesito algo que diga “Estuve aquí”! ¿Un imán? ¿Un gorro con yodel? ¡No, por favor, no el gorro!
    • Noche: Cena tranquila en el restaurante del Burchnerhof. Hoy, probaré algo diferente al queso (¡o no!). Y espero NO discutir con nadie.
      • Stream-of-consciousness: Pensando… ¿qué hago después de la cena? ¿Leer? ¿Escribir mi diario de viaje (si me acuerdo)? ¿O… buscar un bar y hacer el ridículo? ¡La última suena más tentadora!

Días 4-6: Aventura (y el Caos Continúa)

  • Día 4: "Explorando el Burchnerhof (el paraíso y sus detalles)"

    • Mañana: ¡El Burchnerhof! Un mapa? ¡Que es eso! Mi plan es… pasear. ¡Sin rumbo! Conocer el jardín y respirar aire puro. ¡Espero que no haya abejas!
      • Doble del descubrimiento: ¡Hay un balcón! (Emoción desbordante, quizás un poco exagerada.) ¡Me sentaré a leer y tomar café! ¡Eso es lo que hacen los sofisticados, no?
    • Tarde: Masaje y spa. ¡Al fin! Necesito relajarme. ¡Y que no me haga cosquillas! Una vez, en un masaje tailandés…
      • Imperfección desatada: no me toco el tema, pero en realidad es algo, que me da miedo a hablar.
    • Noche: ¡Una velada especial! En el Burchnerhof! ¡Cena romántica! (Aunque, en realidad, yo estaré sola, pero, ¡no importa!).
      • Reacción emocional: ¡¡El restaurante!! ¡Esa luz es perfecta para las fotos! ¡La comida, que sea exquisita! ¡Quiero una foto de cada plato!
  • Día 5: "Un Camino de Flores (y los imprevistos)"

    • Mañana: Senderismo… ¡otra vez! Pero esta vez, por un camino de flores. ¡Suena a perfección! ¡Espero no encontrarme con un oso!
      • Observación quirky: Si veo un oso, ¿qué hago? ¿Corro? ¿Me hago la muerta? ¿Le ofrezco queso (¡el comodín!)?
    • Tarde: Después de caminar, iré a un pueblo cercano. ¡Conocer gente! (Aunque, ¿quién habla inglés en Suiza?) Preguntaré direcciones (¡en mi pésimo alemán!)
      • Anecdota imprevista Si alguien dice, que no sabe hablar inglés, entonces ¿qué? ¡A bailar! ¡A cantar! ¡A vivir la vida!
    • Noche: ¡Más queso! (¿Sorprendidos?). Bebida en el bar del hotel. ¡A socializar! (o, al menos, intentarlo).
  • Día 6: "Adiós, Suiza… hasta la próxima, espero"

    • Mañana: Desayuno. ¡Con vista! (¿Y queso, por supuesto?). Empacar… la parte más odiosa. Despedirme… ¡de la cama!
      • Stream-of-consciousness: ¿Debería comprar algo de chocolate suizo? ¡Definitivamente! ¿Para mi? ¡También!
    • Tarde: Viaje en tren a Zúrich. ¡Últimas vistas! ¡Últimas fotos! ¡Últimos momentos!
      • Opinionated language (y un poco de pánico): Espero no perder el tren. Y que mi maleta no decida hacer su propia excursión. ¡Soy un desastre!
    • Noche: Vuelo de regreso. ¡A casa! ¡Con recuerdos (y kilos de queso)! Y con la esperanza de volver… ¡algún día!
      • Reacción emocional. ¡Me voy! ¡No me quiero ir! ¡Pero necesito mi cama! ¡Hasta la próxima, Suiza! ¡Fue (casi) perfecto!

¡Bueno, ahí lo tienen! Mi “plan”. Ya veremos… ¡A rezar porque no acabe todo en un completo desastre (aunque, admitámoslo, eso sería lo más divertido)! ¡Chao!

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¡Brunch con vistas alpinas en el Burchnerhof! ¿De qué va esto, exactamente? Porque "vistas alpinas" suena MUY pretencioso, ¿no?

¡Ay, dios mío! Ya te adelanto: sí, es pretencioso. Pero… ¡es que es verdad! Literalmente, el Burchnerhof está plantado en una ladera con unas vistas que te dejan sin aliento. Imagínate: montañas nevadas a lo lejos, prados verdes, el sol… ¡uf! Pero, a ver, no te emociones demasiado. No crean que soy una persona de "ufff, qué bonito" todo el tiempo. A veces me agobio con tanta naturaleza, me da un poco de "pánico escénico" de lo perfecto que es todo. El brunch, por otro lado, es bastante estándar, aunque con un toque suizo (obviamente).

¿Qué incluye el brunch? ¿Hay croissants? ¡Porque si no hay croissants, me voy!

¡Tranquila, diva de los croissants! Sí, HAY croissants. Y no solo eso, también hay pan de todo tipo, embutidos suizos (¡la carne seca es LA BOMBA!), quesos, mermeladas caseras, yogur con frutas… La típica variedad de brunch, vaya. Lo bueno es que, como te decía, el sitio es… espectacular. Comer con esas vistas hace que el croissant de ayer parezca una experiencia gourmet.

¿Y el precio? ¿Me voy a arruinar? Porque no quiero financiar los caprichos de nadie con "vistas alpinas".

A ver, no es barato, eso te lo digo ya. Es Suiza, ¿qué esperabas? Pero tampoco es un robo a mano armada. Digamos… que pagas por la experiencia, por las vistas. Y por los croissants, obviamente. Yo, que soy un poco tacaña (no lo niego), suelo ir en plan "ocasión especial" o cuando necesito un subidón de moral. El otro día, después de una entrevista de trabajo desastrosa, me planté allí. Necesitaba algo que me convenciera de que la vida no era tan horrible. Y funcionó.

Dime, ¿hay gente "cool" allí? ¿De esa que se cree superior porque tienen dinero y beben prosecco? Porque, por favor, ¡eso me da urticaria!

¡JAJAJA! Pues… sí, los hay. Siempre hay. Pero no te preocupes, no son una plaga. Además, como te decía, las vistas te abstraen un poco de la "gentuza". Yo, personalmente, me concentro en el queso y en evitar las miradas de superioridad. Una vez vi a una señora con un sombrero de plumas (¡en un brunch!) que me dio una risa floja que casi escupo el café. Pero vamos, no es un ambiente opresivo. Es más… “pretencioso-relajado”. ¿Entiendes?

¿Es recomendable ir con niños? Porque mi sobrino es un terremoto y no quiero amargar la experiencia a nadie.

Mmmm… Depende del niño y de tu nivel de aguante. El sitio es bonito, sí, pero no es un parque infantil. No hay columpios ni nada parecido. Si tu sobrino es de los que se quedan quietos y admiran las vistas… ¡adelante! Si es de los que corre y grita… quizás deberías pensártelo dos veces. Yo, personalmente, no me imagino allí a una tropa de niños correteando entre las mesas. Me daría un patatús. Además, los que miran… ya sabes (guiño, guiño).

¿Cuál es la mejor época para ir? ¿En invierno, con nieve, o en verano, con flores? ¡Necesito saber esto para planificar mi hedonismo!

¡Oh, mi hedonista favorita! Pues mira, yo he ido en ambas épocas. En invierno, con la nieve, es… mágico. Todo es blanco, silencioso… y puedes sentirte como en una postal. Pero también hace un frío que pela, y tienes que ir bien abrigado. En verano, con las flores, es exuberante, colorido, alegre… Pero hay más gente. A veces, la muchedumbre me agobia. Y a veces pienso: Joder, y si me quedo en casa con mi croissant y veo la tele? Pero luego… ¡la llamada de las vistas! Yo diría que, en primavera y otoño, es lo ideal. Clima templado, menos gente, y las vistas… siempre espectaculares. O sea, vas a disfrutar sí o sí, pero con menos "drama".

¿Hay que reservar? Me imagino que sí, ¿no? Soy de esas que odian las colas.

¡Claro que hay que reservar! ¡Es Suiza, por el amor de dios! ¡Y es un brunch con vistas alpinas! Es como… un ritual. Reserva con antelación, especialmente si quieres ir un fin de semana. Yo, una vez, no reservé, y me quedé con las ganas. Tuve que conformarme con un sándwich en la estación de tren. Un drama, te lo juro. Aprendí la lección.

¿Y cómo es el tema del aparcamiento? ¿Hay sitio? Porque no quiero acabar aparcando a kilómetros y luego subir una cuesta…

A ver, el aparcamiento… es un poco “caótico-Suizo”. Hay sitio, pero no es enorme. Depende de a qué hora vayas. Intenta ir pronto para asegurarte un hueco. Si no, te tocará aparcar un poco más lejos y caminar. ¡Pero vamos, que tampoco es el fin del mundo! Estás en Suiza, rodeado de montañas, ¡aprovecha para dar un paseo! Aunque… ya te digo, a veces, esas cuestas… ¡ufff! Me acuerdo una vez, después de zamparme tres croissants y dos porciones de tarta de queso… casi me da un chungo. Pero, bueno, ¡valió la pena!

Ya, ya… pero ¿y el “ambiente”? ¿Cómo es realmente? ¿Es todo postureo, o se puede estar a gusto? (Porque me da miedo no encajar…)

¡Ah, el ambiente! Esa gran pregunta… Mira, te voy a ser sincera: hay postureo. Lo hay. Pero te prometo que también hay… gente normal. Hay familias, parejas, amigos… A veces, hasta me sorprendo de lo “relajado” que puede ser el ambiente. Un día, vi a una señora mayor, con su marido, comiéndose dos platos de huevosHotel Facils

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