¡Taiwán te espera! Descubre el paraíso en Aloha Taiwan

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¡Taiwán te espera! Descubre el paraíso en Aloha Taiwan

¡Vale, agárrense fuerte, porque esto no es una reseña turística cualquiera! Esto es más bien… una sesión de terapia grupal sobre ¡Taiwán te espera! Descubre el paraíso en Aloha Taiwan. Y, bueno, yo soy el que va a soltar toda la artillería pesada.

Primero, la cruda verdad: ¿De verdad es accesible?

A ver, a ver, a ver… Accesibilidad es una palabra que, a veces, se usa a la ligera. ¡Taiwán te espera! supuestamente se preocupa por esto, y me dio a mí la impresión de que sí, se esforzaron. Tienen ascensor (¡aleluya!), así que olvidémonos de subir maletas a pulso. Y mencionan instalaciones para huéspedes discapacitados. Pero, ojo, no he usado silla de ruedas, así que no puedo jurarlo. Lo que sí puedo decir es que, al menos en las zonas comunes, parecía bastante amigable con la movilidad reducida.

Restaurantes y Lounges: ¿Comida o drama?

Aquí la cosa se pone interesante. Restaurantes y bares en abundancia. Hay de todo: a la carta, buffet, comida asiática, internacional, vegetarianos… ¡Casi me atraganto solo de pensarlo! ¡Y un bar en la piscina! (¡Para mi! ¡Ese fue el paraíso… casi literal!)

  • Mi experiencia dramática con el buffet: Llegué hambriento como un lobo feroz. La primera impresión fue… wow. Una mesa llena de comida con un olor que me hacía agua la boca. Pero, ¡ay, el drama! No sabía por dónde empezar. El sushi era hermoso, pero ¿cómo evitar el arroz pegajoso que se te mete en la garganta? La sopa… ¡no la entendí! Pero la fruta… ¡ay, la fruta! Mango fresco, piña jugosa… olvídense de todo. ¡Allí sí que me sentí en el paraíso! ¡Menos mal que había café y té para reponer fuerzas! ¿¡Y postres!? ¡Otro drama, pero dulce!

Internet: ¿El Wi-Fi es tu amigo o tu enemigo?

Internet… Ay, el internet. ¿Quién vive sin él? ¡Taiwán te espera! lo sabe. Wi-Fi gratis en las habitaciones. ¡Aplausos! Acceso a internet por cable (para nostálgicos). Wi-Fi en las zonas comunes. Todo bien, todo correcto. Pero, por favor, que el Wi-Fi sea bueno. No quiero pasarme media estancia peleando con un internet que va y viene como un fantasma.

Cosas que hacer: ¿Una vacación o un retiro espiritual?

¡Aquí es donde la cosa se pone muy interesante! ¡Taiwán te espera! no se anda con chiquitas en cuanto a relajación. Spa, sauna, baño de vapor… ¡Prepárense para el sudor! Masajes… ¡Necesarios! Literalmente, mis hombros estaban tensos como una cuerda de violín. Piscina con vistas (¡si es que de verdad hay vistas!). Gimnasio. Y ¡ojo! con el baño de pies. ¡Esto sí que fue original! Un punto y aparte a la masajista… ¡Dios mío! ¡Me dejó nuevo!

  • Mi mayor drama: El SPA Yo, un hombre de ciudad, acostumbrado a la velocidad, me encontré en un spa. Y, señores, me perdí. Un ambiente de paz. Sonidos relajantes. Un olor a… ¡algo raro, pero bueno!. Empecé con el body scrub. Después de que el baño de vapor me hiciera entender a mi mismo. ¡Y luego el masaje! Me quedé KO. Y me desperté… ¡listo para conquistar el mundo! ¡O al menos el bar de la piscina!

Limpieza y Seguridad: ¿Me voy a morir?

En tiempos de pandemia, la limpieza es todo. ¡Taiwán te espera! se toma esto en serio. Productos de limpieza antivirales, desinfección diaria, higiene certificada, distanciamiento social, personal entrenado… Vamos, que parece un búnker anti-virus. Incluso mencionan la opción de no querer limpieza en la habitación. ¡Perfecto para los que somos desordenados y no queremos que nadie vea el desastre!

Comida y Bebida: ¡Dios mío, necesito un bocadillo!

Aquí hay para dar y regalar. ¡El buffet! (ya hablé de eso). Desayuno asiático, internacional, bar (¡mi amigo!), cafetería, salones… ¡Y room service las 24 horas! ¡Un snack bar! ¡Te puedes quedar allí, sin salir, comiendo y bebiendo! Me parece una idea… excelente.

Servicios y comodidades: ¿Me van a tratar como un rey?

Aire acondicionado, conserjería, lavandería, guarda-equipaje, cajero automático… Lo normal, pero bien. Lo interesante es que también tienen servicios para eventos, alquiler de coches… Y ¡ojo! con el servicio de habitaciones. ¿Qué más se puede pedir?

Para los niños: ¿Abuela, es que no me dejas jugar?

Servicio de niñera, instalaciones para niños, menú infantil… ¡Ideal para familias! Aunque, bueno, yo no soy experto en niños, así que dejaré que los padres opinen.

Acceder con seguridad: ¿No me van a robar?

Cámaras de seguridad, extintores, caja fuerte, seguridad 24 horas… Parece un lugar seguro. Me gusta. ¡Importante!

En la habitación: ¿Aquí voy a vivir para siempre?

Aire acondicionado, bañera, wifi gratis, caja fuerte, minibar… ¡Todo lo básico! Y, por supuesto, toallas, champú… Lo que importa es que la habitación esté limpia, cómoda y que tenga, ¡muy importante!, una ventana que se abra. ¡Necesito aire fresco!

Para moverse: ¿Cómo llego a la civilización?

Traslado al aeropuerto, aparcamiento gratuito, taxi… ¡Perfecto para llegar y salir sin complicaciones!

¡Y ahora, la pregunta del millón! ¿Me voy a quedar?

Si buscas un lugar con acceso aceptable, mucha comida, relajación garantizada y seguridad, ¡Taiwán te espera! es una buena opción. No, no es perfecto, ¡nada lo es! Pero tiene mucho para ofrecer.

Mi veredicto (y aquí viene la bomba):

¡Me quedaría! Sí, con sus imperfecciones y sus dramas. Con el buffet que me abruma al principio, pero me da alegrías después. Con el spa que me deja relajado y renovado. Con el bar de la piscina donde puedes disfrutar de un happy hour ¡y no te juzgan! Taiwán te espera! es un buen lugar. Y ya.

¡Y ahora, la oferta irresistible (¡¡para ti!!) !

¿Cansado de la rutina? ¿Necesitas un escape? ¿Te apetece que te mimen?

Reserva tu estancia en ¡Taiwán te espera! Descubre el paraíso en Aloha Taiwan y obtén:

  • Descuento exclusivo del 15% en tu primera reserva.
  • Un masaje relajante GRATIS en el spa para dos personas.
  • Acceso ilimitado al buffet durante toda tu estancia (¡cuidado con la ropa!)
  • ¡Y para los más aventureros! Una clase de cocina taiwanesa con un chef local (¡lo que prepares te lo comes!)

¿Cómo? ¡Fácil!

  1. Ve a la página web de ¡Taiwán te espera! (¡ya te toca a ti buscarla!).
  2. Introduce el código "PARAISOALOHA" al hacer tu reserva.
  3. ¡Prepara tus maletas y déjate llevar por el paraíso (y por mí, que vuelvo seguro)!

¡No esperes más! ¡Este es el momento de vivir la aventura! ¡Y si te encuentras, acompáñame al bar de la piscina! ¡Por la vida! ¡Por el paraíso!

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¡Ay, Dios mío, Taiwán! Preparete, porque este diario de viaje va a ser… pues, como yo: un poco caótico, un poco brillante y MUCHO emocional. ¡Agarrense de sus sombreros, porque nos vamos a Aloha Taiwán con todo!

Día 1: ¡Hola, Taipéi! Y mi lucha con el Aeropuerto… y el Jet Lag… y la comida…

  • 7:00 AM (Taiwán Time, naturalmente): ¡Aterrizaje! O más bien, intento de aterrizaje. Me siento como si hubiese hecho el viaje en una lavadora. El jet lag ya me tiene en las últimas, pero la esperanza es lo último que se pierde, ¿no?
  • 7:45 AM: Primer obstáculo: ¡Aduana! Mi cerebro está hecho puré, y las preguntas del oficial… ¡ay, Dios! Me parezco a un pez fuera del agua… ¿Mi pasaporte? ¡Como si fuera yo!
  • 8:30 AM: ¡El equipaje! ¿Dónde está mi maleta? ¡Oh, no! ¿La perdimos? ¡Noooo! (Respira, respira… está… ES AQUÍ! ¡Aleluya!)
  • 9:00 AM: ¡El MRT (metro) a la ciudad! ¡Es como un monstruo gigante, pero limpio y eficiente! ¡Y los asientos son comodísimos! ¡Me siento como una reina! (Aunque probablemente me vea como zombie).
  • 10:00 AM: ¡Hotel! Oh, el hotel… ¡Aire acondicionado! ¡Una cama! ¡Al fin! Pero… ¿la ventana? ¡Qué vista! ¡Un revoltijo de edificios! ¡El caos! Me encanta
  • 11:00 AM: ¡El desayuno! Bao y soy leche para empezar. Ya me estoy sintiendo mejor… aunque el picante me da un poco de miedo… ¡Pero hay que probarlo todo!
  • 12:00 PM: ¡Explorando Ximending! ¡La locura! ¡Luces de neón! ¡Música a todo volumen! ¡Tiendas llenas de cosas que no necesito pero que QUIERO! Me compré unos calcetines con caritas de gatitos. ¡No me arrepiento!
  • 1:30 PM: ¡Almuerzo en un puesto callejero! ¡Ramen! ¡Tan, pero tan bueno! ¡Me quemé la lengua! ¡Pero valió la pena!
  • 2:30 PM: ¡Deambulando por Ximending! ¡Las multitudes son enormes! ¡Casi me pierdo, pero sobreviví! ¡La vida es una aventura!
  • 3:30 PM: ¡El Museo Nacional del Palacio! ¡Arte chino! ¡Jarrón de porcelana! ¡Me quedé anonadada! ¡Qué maravilla! …Pero… ¿se puede tocar? (No, obvio)
  • 5:00 PM: ¡Templo Longshan! ¡Incienso! ¡Oraciones! ¡Una atmósfera increíble! ¡Me sentí en paz! …Y luego me choqué con un señor mayor, ¿quién era yo? ¡Ay!
  • 6:00 PM: ¡Cena en el Mercado Nocturno de Shilin! ¡Comida, comida, comida! ¡Tanto que no sé qué comer! ¡Probé de todo un poco! ¡Hasta el tofu apestoso! (¡Era… interesante!)
  • 7:30 PM: ¡Burbujas de té! ¡Necesito! ¡Y lo necesito ahora mismo! ¡Delicioso!
  • 8:30 PM: ¡De vuelta al hotel! ¡Cansada! ¡Pero feliz! ¡Taiwán me está conquistando!
  • 9:00 PM: ¡Intentando dormir! ¡El jet lag se niega a irse! ¡Pero al final, me rindo! ¡Adios mundo!

Día 2: ¡Taipei 101! ¡Y el drama de la lluvia!

  • 9:00 AM: ¡Desayuno! ¡El hotel! ¡El jet lag se niega a irse! ¡Pero al final, me rindo! ¡Adios mundo!
  • 10:00 AM: ¡Taipei 101! ¡El rascacielos! ¡Vistas increíbles! ¡Me sentí como en la cima del mundo! (Casi vomito del miedo en el ascensor).
  • 11:30 AM: ¡Comida! ¡La sopa de fideos con carne! ¡Madre mía! ¡Necesito más!
  • 12:30 PM: La lluvia. ¡Lluvia por todas partes! ¡Y yo sin paraguas! ¡Me sentí como una sopa! ¡Busqué refugio!
  • 1:00 PM: ¡En el centro comercial! ¡Tiendas! ¡Comida! ¡Perdida en el laberinto! ¡No me quejo!
  • 2:30 PM: ¡La librería más bonita del mundo! ¡Escaleras de caracol! ¡Libros! ¡Me compré tres libros!
  • 4:00 PM: ¡El parque! ¡Una laguna! ¡Un par de pájaros! ¡Paz! ¡Y luego volvió a llover!
  • 5:00 PM: ¡La cena! ¡Deliciosa! ¡Una carne a la parrilla! ¡Y unas verduras! ¡Me sentí viva!
  • 6:30 PM: ¡La vuelta al hotel! ¡Cansada! ¡Y feliz! ¡El destino es incierto! ¡La lluvia no nos detendrá!

Días 3-7: ¡La aventura continúa! (Spoiler: incluye arroz pegajoso, montañas y más lágrimas) - (Brevemente, porque ya estoy exhausta):

  • Día 3-4: ¡Sun Moon Lake! ¡La belleza! ¡La tranquilidad! ¡El viaje en bicicleta! ¡Y el arroz pegajoso más delicioso del planeta! (Casi lloro de la emoción). Pero… me caí de la bici. ¡Qué vergüenza!
  • Día 5: ¡Taroko Gorge! ¡Las montañas! ¡Los acantilados! ¡Las vistas IMPRESIONANTES! ¡Me sentí insignificante… en el mejor sentido posible!
  • Día 6: ¡Kaohsiung! ¡El Buda de primavera! ¡El mercado de pescado! ¡El ambiente relajado! ¡Y mi intento (fallido) de hablar mandarín! (Risitas nerviosas)
  • Día 7: ¡La playa! ¡Sol! ¡Arena! ¡Un momento de paz… hasta que una ola me arrastró! ¡Qué épico! ¡Y la puesta de sol! ¡Lloré!

Día 8: ¡Último día en Taiwán! (¡No, por favor!)

  • Mañana: Desayuno en el mercado (¡otra vez! ¡Pero es que el bao es adictivo!). Última vuelta por las tiendas de recuerdos. En búsqueda de la taza perfecta (¡o algo que se le parezca!).
  • Mediodía: Un último almuerzo ridículamente delicioso. (¡Más ramen! ¡Por favor!). Lágrimas… muchas lágrimas…
  • Tarde: ¡Aeropuerto! ¡Revisión de equipaje! ¡Adiós, Taiwán! ¡Será difícil decir adiós! ¡Piénsalo otra vez!
  • Noche: ¡En el avión! ¡Pensando en todo! ¡Taiwán, te echaré de menos! ¡Pero volveré! (lo prometo) ¡Hasta la próxima, mi querida isla!

Reflexiones finales:

Taiwán no es perfecto. Hay atascos, el tiempo a veces es… peculiar, y a veces me sentí como un alienígena. Pero, ¡Dios mío!, ¡qué experiencia! La gente es amable (y súper paciente con mi terrible mandarín). La comida es increíble. Los paisajes son de otro mundo. Y lo más importante… Me sentí viva. Me reí, lloré (MUCHO), y me enamoré. ¡Y créanme, eso es lo más importante!

¡Taiwán, te guardo en mi corazón! ¡Hasta la próxima aventura! (Y ahora… ¡a dormir! ¡El jet lag aún no me abandona!)

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¡Taiwán te espera! Descubre el paraíso en Aloha Taiwan (Preguntas y Respuestas... y otras cosas)

¿Qué es eso de "Taiwán te espera"? Suena a eslogan de agencia de viajes... ¿O qué?

¡Ay, sí! Lo sé. “Taiwán te espera” suena a esos anuncios de “Descubre un mundo de…” que te dan un poco de grima, ¿verdad? Pero te prometo que, en este caso, tiene algo de verdad. Y Aloha Taiwan… bueno, es como la versión con más rollo, más “auténtica”. Digamos que es la promesa implícita de un viaje que te va a tocar, que te va a sorprender. Es como, “Hey, deja que Taiwán te abrace, te alimente, te confunda y te enamore.” Literalmente, ¡te *espera*! Y no, no me pagan por decir esto… (aunque, oye, si lo hicieran, tampoco me quejaría 😉). Es más, ¡yo quería *volver* antes de irme! Ese es el nivel.

Vale, vale… pero, ¿por qué Taiwán? ¿Qué tiene de especial? (Porque, a ver, China está ahí mismo, ¿no?).

¡Ah! Esa es una pregunta MUY buena. Mira, si te soy sincero, al principio no tenía ni idea. Pensaba en China… y en que era demasiado. Después, empecé a leer, a ver fotos, a escuchar historias… Y *boom*. Taiwán me *atrapó*.

¿Por qué? Primero, la gente. Increíblemente amable. De verdad, ese nivel de amabilidad que te hace sentir que estás en una película de Disney (pero sin ser *demasiado* falso). Desde el señor que te ayuda a subir la maleta al tren, hasta la señora que te ofrece fruta fresca en el mercado… Te sientes *cuidado*.

Y luego, la comida. *¡Dios mio, la comida!* Soy un *foodie* confeso, y creo que engordé dos kilos solo pensando en volver a probar esos fideos con caldo y cerdo estofado. Literalmente, cada esquina es un festín. Y barato, ¡oh, por todos los dioses, barato! (Enserio, prepárate para gastar más en las propinas del hotel que en comer como un rey).

(Y sí, China está ahí… pero Taiwán es diferente. Es más… *libre*. Más… *relajado*. Más… divertido. Y los paisajes… ¡los paisajes! Montañas, playas, templos, ciudades… Es como un laboratorio de la belleza natural. Y a veces, hay momentos en que te preguntas si estás soñando. Es… ¡Taiwán!)

Comida: Ya me has convencido. ¿Pero, qué *exactamente* se come en Taiwán? (Porque, a ver, los palillos… ¿es difícil?)

¡Ah, los palillos! Sí, al principio fue una aventura… como aprender a montar en bici, pero *con comida*. Te aseguro que los primeros días parecía un pingüino intentando atrapar un pez con un tenedor. Pero te acabas acostumbrando. ¡Y es parte de la experiencia!

¿Comida? ¡Prepárate! Tienes que probar los *xiaolongbao* (bollos de sopa…). Una explosión de sabor en la boca. Y el *beef noodle soup* (sopa de fideos con carne de res)… ¡Cuidado, que engancha! Y los mercados nocturnos… ¡Madre mía! Tacos de cerdo frito, calamares a la plancha, zumos de frutas exóticas… ¡y más! No te cortes. Prueba de todo. No te preocupes por si no sabes qué es. ¡Aventúrate!

Un consejo: Aprende a decir “picante” en chino (es “la”). Porque, a veces, la salsa de chili esconde un secreto. ¡Y te puede incendiar la boca!

¿Y el idioma? ¿Cómo te comunicas? ¿Hacen falta clases de chino antes de ir?

¡Uf! Buena pregunta. Mi chino es… digamos… limitado. Sé decir “hola”, “gracias” y “otra cerveza, por favor”. Y con eso, sobreviví (y me divertí muchísimo). En las ciudades, mucha gente habla inglés (más de lo que esperaba). Los carteles suelen estar en inglés y chino.

Lo que sí te recomiendo es que te descargues alguna *app* de traductor. ¡Es tu mejor amiga! Y aprende algunas frases básicas en mandarín. Los taiwaneses lo aprecian muchísimo. Aunque digas un “ni hao” (hola) con un acento horrible, te sonreirán y te ayudarán seguro.

Mi consejo: No te estreses. La comunicación es más que palabras. Una sonrisa, un gesto… y ya está. ¡El idioma del corazón es universal!

¿Qué tipo de viaje es? ¿Para mochileros, para parejas, familias…?

¡Taiwán es para todos! Literalmente. Puedes ir de mochilero, con poco presupuesto, durmiendo en hostales y comiendo en mercados callejeros. O puedes ir a hoteles de lujo y restaurantes de alta cocina. Puedes ir en pareja, disfrutando de la tranquilidad de las playas y las montañas. O puedes ir con la familia, explorando templos, parques de atracciones y museos interactivos.

Yo fui más de “mochilero mejorado”, mezclando hostales con algún hotelito decente. Me gusta la libertad, la espontaneidad… Pero también un buen baño caliente después de un día de patear la ciudad. Y creo que Taiwán es perfecto para eso.

¡Es muy adaptable! Lo importante es la actitud. Y las ganas de descubrir. Piensa en lo que te gusta… y lo puedes hacer allí.

¿Qué no me puedo perder absolutamente? (¡Dame un top 3!)

¡Uf, difícil! Pero vamos a intentarlo… (Y te advierto que esto va a ser *totalmente* subjetivo…):

1. Taipei 101: El rascacielos más alto del mundo (cuando se construyó). Las vistas son impresionantes. Pero lo más guay es el péndulo que tiene para contrarrestar los terremotos y vientos fuertes. ¡Flipas! Y el barrio alrededor (Xinyi) es muy moderno, con tiendas, restaurantes… Un buen lugar para empezar.

2. Taroko Gorge: Si te gusta la naturaleza, no te lo puedes perder. Hotel Al Instante

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