¡Descubre el Secreto Mejor Guardado de Tokio: Hotel MyStays Kamata!

HOTEL MYSTAYS Kamata Japan

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¡Descubre el Secreto Mejor Guardado de Tokio: Hotel MyStays Kamata!

¡Descubre el Secreto Mejor Guardado de Tokio: Hotel MyStays Kamata! (…O, al menos, lo que yo descubrí) – ¡Un Review a la Española, Sin Filtros!

¡Ay, ay, ay! ¿Tokio? ¡La ciudad de los neones, del sushi y de… bueno, de un montón de cosas raras que son MARAVILLOSAS! Y para explorarla, necesitas un buen cuartel general. ¿Y qué tal el Hotel MyStays Kamata? ¡Pues prepárense, que les voy a contar MIS experiencias, con pelos y señales! (Y quizás algún que otro pelo suelto, ¡jajaja!).

Empezando por lo FUNDAMENTAL: La Accesibilidad (y mis torpezas)

Mire, seré sincera, yo no tengo ninguna necesidad de silla de ruedas, pero siempre me fijo en estas cosas. En MyStays Kamata, la accesibilidad está BIEN. Hay ascensor (¡aleluya!), que es básico, y facilidades para huéspedes con discapacidades. Pero vamos, esto es Tokio, no esperes la perfección. La ciudad en general puede ser un poco caótica, así que infórmate bien antes de llegar. (Y como siempre, ¡lleva un buen mapa… o Google Maps funciona! ¡jajaja!). Aunque, un "Car park [on-site]" y "Car park [free of charge]" son una buena onda si vas en coche (cosa que NUNCA he hecho en Tokio, ¡pero bueno!).

Conectando con el Mundo (y el Wi-Fi que me salvó la papeleta)

¡Madre mía, el Wi-Fi! IMPRESCINDIBLE. Y aquí, ¡Wi-Fi [free] en todas las habitaciones y ¡Free Wi-Fi in all rooms!! Un puntazo. Internet access – wireless y Internet access – LAN también, por si eres un poco old school (como yo a veces, que me gusta enchufar mi laptop). Gracias a Dios, porque, ¿quién puede vivir sin subir fotos a Instagram, eh? (Prioridades, gente, PRIORIDADES). Y Internet services también, por si necesitas algo más sofisticado que ver gatitos en YouTube.

La Limpieza y Seguridad: Un Abrazo en Tiempos Buitre

Después de la pandemia, ¡la limpieza es LO MÁS! Y el MyStays Kamata se lo toma en serio. "Anti-viral cleaning products", "Daily disinfection in common areas", "Rooms sanitized between stays"… ¡parecía una clínica! Me sentí súper segura, la verdad. Además, "Staff trained in safety protocol" y "Safety/security feature" por todas partes (¡incluyendo "CCTV in common areas" y "CCTV outside property"!). Un plus, sin duda. Y si te pones malo, hay "Doctor/nurse on call" y un "First aid kit". ¡Menos mal que no los necesité!

¿La Habitación? Un Oasis de Tranquilidad (¡O Más o Menos!)

A ver, "Non-smoking rooms", lo cual se agradece MUCHO (¡odio el humo!). Mi habitación, ¡la "Non-smoking"! ¡¡¡era MUY cómoda!!! "Air conditioning" (¡fundamental en verano!), "Blackout curtains" (¡para dormir a pierna suelta!), "Free bottled water", "Coffee/tea maker" (¡para mi dosis diaria de cafeína!), "Refrigerator", "Desk", "Slippers" (¡adoro las zapatillas!), "Shower", "Toiletries". ¡Todo muy completo! ¡Ah! Y el "Alarm clock", ¡no me falló ni un día! Y la "Window that opens" es un pequeño lujo, a veces.

¡Pero ojo! No es un palacio. El espacio es… tokiotense: funcional, pero no esperes una suite presidencial. A veces, la habitación parecía un poco… ¿cómo decirlo? ¡Pequeña! Pero bueno, ¡para dormir y descansar, más que suficiente! El "Bed" era cómodo, y las almohadas, ¡¡¡perfectas!!! Y el "Seating area" (¡sí, había un mini sofá!) me vino genial para relajarme después de un día pateando la ciudad.

Comida y Bebida: ¡Un Festín (o, al menos, la posibilidad de uno!)

¡Aquí viene lo bueno! ¡La comida! Hay un "Restaurant" (¡y varios!), aunque yo, sinceramente, no lo probé mucho. Pero tienen "Asian breakfast", "Western breakfast" (¡importante para los que no somos de probar cosas raras por la mañana!), "Buffet in restaurant", "A la carte in restaurant", "Coffee/tea in restaurant" y hasta un "Poolside bar". ¡¡¡¿POOLSIDE BAR?!!! (Aunque no vi ninguna piscina, ¡qué raro!). "Room service [24-hour]" ¡un lujo! "Snack bar", "Coffee shop"… ¡Para no morirse de hambre! Y si te da la vena, hay "Vegetarian restaurant". ¡Ah! Y "Bottle of water" gratis, ¡siempre se agradece! Y "Breakfast takeaway service", por si te da pereza salir. ¡La verdad es que, con tanta opción, seguro que encuentras algo que te guste!

¡Mi Experiencia TOP: El Desayuno Takeaway! (O cómo sobrevivir a un día de turismo con un croissant y un café)

¡Aquí es donde el MyStays Kamata se ganó mi corazón! Un día, me desperté con muchísima prisa. ¡TENÍA QUE IR AL MERCADO DE PESCADO! Y claro, el tiempo vuela en Tokio. En vez de perder el tiempo en el restaurante, ¡pedí el "Breakfast takeaway service"! ¡GENIAL! Me prepararon un desayuno rápido: croissant, café (¡sí, café decente!) y algo de fruta. ¡Pude salir corriendo y llegar al mercado de pescado con tiempo! ¡¡¡¡¡Imprescindible!!!! Me salvó el día. De verdad, ¡un puntazo! ¡Así me ganaron!

Para Relajarse… (O Intentarlo)

¡Uf, Tokio es agotador! ¿Y qué ofrece el hotel para relajarse? Pues, aquí es donde el MyStays Kamata no es un spa de lujo. "Fitness center" (¡que ni vi!), "Gym/fitness", "Sauna"… ¡¡¡pero no lo probé!!! (Soy más de tumbarme en la cama con un buen libro, ¡qué le vamos a hacer!). No hay "Spa", "Massage" (¡una pena!), ni "Swimming pool" (¡¡¡ni "Pool with view"!!! :()… Pero bueno, ¡para eso está la ciudad! Y siempre puedes darte un baño en la bañera de tu habitación con "Bathrobes" ¡¡¡y ver la tele en "Satellite/cable channels"!

Otros Servicios y Conveniencias: Lo Imprescindible y Alguna Sorpresa

Aquí es donde el MyStays Kamata brilla con más fuerza. "Air conditioning in public area", "Cash withdrawal", "Concierge" (¡muy útil!), "Convenience store" (¡para comprar agua, snacks y lo que te haga falta!), "Currency exchange", "Daily housekeeping" (¡¡¡siempre limpio!!!), "Elevator", "Facilities for disabled guests" (¡ya lo mencioné!), "Ironing service", "Laundry service", "Luggage storage", "Safety deposit boxes" (¡para guardar tus tesoros!), "Smoking area" (¡para los que no pueden vivir sin fumar!), "Terrace". ¡Un montón de cosas! Y "Contactless check-in/out" (¡¡¡qué moderno!!!). Además, tiene ¡¡¡un "Shrine"*!!! ¡Un santuario budista! (Aunque no llegué a ir, ¡qué pena!). Muy práctico, la verdad. Y el "Doorman" me saludaba siempre con una sonrisa (¡qué majos!)

Negocios y Eventos (Porque algunos tienen que trabajar)

Si eres business-minded (¡yo, no!), el MyStays Kamata tiene lo suyo (¡¡¡y más!!!). Hay "Business facilities", "Meeting/banquet facilities", **"Meeting stationery"

¡Sheraton Addis: Lujo etíope que te dejará sin aliento!

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HOTEL MYSTAYS Kamata Japan

¡Ay, Dios mío! Here's my totally imperfect (and probably slightly chaotic) itinerary for a stay at HOTEL MYSTAYS Kamata, Japan. Buckle up, it's gonna be a ride:

Día 1: Llegada y la Gloriosa Lucha Contra el Jet Lag (y la Máquina Vending)

  • 14:00: ¡Aterrizaje! Or, more accurately, casi aterrizaje. My seatmate (bless her soul) clobbered me with her elbow during landing. Seriously, how do people do that?! Anyway, customs: check. Luggage retrieval: check (miraculously intact). The Narita Express to Kamata was a breeze – I actually managed to stay awake for most of it, a victory in itself.
  • 16:00: Check-in at HOTEL MYSTAYS Kamata. The room? Tiny, but charming, like a meticulously organized shoe box. Immediately, I tried to conquer the jet lag with a power nap. Failed miserably.
  • 17:30: The real battle begins: The Vending Machine Wars. I'm obsessed with Japanese vending machines. They're a mystical blend of technology and temptation. First conquest: a cold, intensely grapey soda. It was glorious. I might have bought three. Then, disaster! I put in my money and pressed the button… and nothing. It ate my yen! ¡No puede ser! I felt a profound sense of loss.
  • 18:30: Wandering around Kamata. Found a sushi bar that looked promising. It felt a little off. The guy behind the counter gave me a look that meant, "You don't know what you're doing, tourist." I think I chose sushi that I'd never seen before. I was nervous, but it was AMAZING!
  • 20:00: Back at the hotel. Trying to decide whether to shower or collapse. Shower won! (Mostly because I’d already spilled some soda down my front). The shampoo smells like… well, I don't know yet, but it's definitely something.
  • 21:00: Final confession. I am in bed. I’ve already eaten an entire bag of Japanese chips that taste like seaweed. Bed is actually a giant pillow! I will try to sleep.

Día 2: Akihabara's Electric Dreams and the Ramen Revelation

  • 08:00: Wake up… or what passes for wake up after sleeping for 5 hours. I had a half a croissant and a terrible coffee from the vending machine in the lobby. This is not how I want to start my day.
  • 10:00: Train to Akihabara! The subway is a marvel of efficiency and politeness. Everyone is so quiet! I am not used to this, I could not help but giggle.
  • 10:30-14:00: AKIHABARA! OMG. Is there enough of the exclamation mark to express how I am feeling? This place is bonkers. Arcades, anime shops overflowing with stuff (I definitely bought a small, slightly ridiculous, and extremely cute bunny figurine), and flashing lights everywhere. Spent way too long attempting to play a claw machine. No luck. I will return, I vow!
  • 14:30: The search for ramen begins. After wandering into a place filled with (mostly) intimidating salarymen I made a brave choice. The ramen? Oh, the ramen! Broth rich and flavorful, noodles perfectly chewy, pork melting in my mouth. I am officially converted. I ate everything, including the seaweed, everything!
  • 16:00: More wandering. Found a manga and anime store! Spent a couple of hours flipping through things I couldn't understand, I still grabbed some.
  • 18:00: Back in Kamata. Decided to get some onsen. I was terrified, but it was AMAZING!
  • 19:30: Dinner. Found a small, local izakaya (pub/restaurant). Learned to say "Itadakimasu" and drank some sake. It was warm and good.
  • 21:00: Back at the hotel. The jet lag is really hitting me hard tonight. I am beyond tired.

Día 3: The Kamata Chronicles (and a Touch of Panic)

  • 09:00: Okay, really woke up now. Did some much needed laundry. This small hotel room feels like home, even if it is tiny.
  • 10:00: Exploring Kamata. Wandered around the local shops, tried on some weird (but cool) socks. Found a bakery! I have no words for how good the pastries are. I ate far too many.
  • 12:00: BIG PROBLEM. I looked at my passport and realized… I have the wrong visa. I think I might have screwed up my paperwork. PANIC!
  • 13:00: After a bit of researching online, and consulting google translate, I'm not sure what to do. I probably need to go to the immigration office. I start freaking out again.
  • 13:30: Deep breaths. I go eat.
  • 15:00: Try to be a sensible adult and calm down. I read, research more, and start planning a route to the immigration office for tomorrow. Ugh.
  • 16:00: I found a beautiful temple, and it made me feel so calm and peaceful for a few minutes.
  • 18:00: I get a massage. I am now ready to deal with the world.
  • 20:00: Dinner: Found a tiny yakitori place. Skewers, beer, the works. I chatted with the friendly chef who spoke broken English and made me laugh.
  • 21:30: Back at the hotel, feeling a mix of dread and (surprisingly) optimism.

Día 4: Immigration Office, Goodbye (and a Promise to Return)

  • 08:00: Breakfast. I am really not in the mood for whatever the vending machine offers this morning.
  • 09:00: The dreaded immigration office visit. It was… surprisingly okay. The officials were efficient and helpful (even with my terrible Japanese). The visa issue? Mostly resolved! HUGE relief.
  • 12:00: Celebratory lunch! Ate another amazing bowl of ramen.
  • 14:00: Last-minute souvenir shopping. Grabbed far too many things.
  • 16:00: Packing. It always takes longer than I think.
  • 18:00: Final walk around Kamata. Said goodbye to the vending machines.
  • 20:00: Farewell dinner at a local restaurant.
  • 21:00: Back at the hotel, feeling a mixture of sadness and excitement.
  • 22:00: Last look at the tiny, charming shoe box of a room.
  • 23:00: Goodbyes.

The end? Nunca! This was just a taste of Japan. Next time, I'm coming back, and I'm taking lessons in Japanese. And maybe, just maybe, I'll win a claw machine. ¡Hasta la vista, Japón! (See you later, Japan!)

¡Dormir cerca del aeropuerto de Indonesia? ¡10 min y cama lista!

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¡Descubre el Secreto Mejor Guardado de Tokio: Hotel MyStays Kamata! - Preguntas y Respuestas que No te Han Preguntado (Pero Deberías)

¿El Hotel MyStays Kamata es REALMENTE el secreto mejor guardado? ¿O es solo marketing chabacano?

¡Ay, la publicidad engañosa! Me lo pregunto yo misma. A ver, "secreto mejor guardado"... pues no, no exactamente. Pero mira, por el precio, la ubicación (¡cerca del aeropuerto! esencial para el jetlag) y la comodidad, *sí*. Es como ese restaurante genial que descubres y piensas "¡No quiero que nadie más lo sepa!". Bueno, algo así. No esperes lujos de cinco estrellas. Piensa en un lugar limpio, funcional, y donde no te van a desplumar por la noche. Vale la pena, créeme. O quizás no. Depende de lo exigente que seas. Yo, personalmente, prefiero quedarme con mis expectativas bajas y sorprenderme, y en MyStays Kamata, me sorprendí... para bien. (Casi siempre).

¿Las habitaciones son pequeñas, como dicen? Porque claustrofobia es mi segundo nombre. (Mi primero es, obviamente, "Ana").

¡Ah, las habitaciones japonesas! Sí, son pequeñas. Prepare tu maleta con un Tetris de precisión. Pero, y aquí viene el truco, están bien diseñadas. Tienen lo esencial: cama (cómoda, sorprendentemente), baño (pequeño, pero limpio y con inodoro japonés – ¡una maravilla!), y espacio para moverte... si eres hábil. Una vez, literalmente, me estiré en la cama y toqué con los pies la pared. Pero bueno, eso me obligó a ser organizada, ¿sabes? ¡Y a deshacerme de ese montón de *souvenirs* innecesarios!

El truco es la organización. Usa cada centímetro. Y sí, si sufres de claustrofobia grave, a lo mejor considera un hotel más espacioso... pero te aviso, te va a costar un riñón. O ambos!

¿Hay desayuno? ¿Y es bueno, o es la típica tostada seca y café aguado? Porque, honestamente, el desayuno es primordial para mi supervivencia (y la de cualquiera que me conozca).

¡El desayuno! ¡Tema sensible! Sí, tienen desayuno. No esperes un buffet de lujo, tipo hotel de Las Vegas. Pero tampoco es *tan* malo. Hay pan, cereales, huevos (revueltos, generalmente), salchichas (a veces sospechosas, lo admito), y un poco de fruta. El café... bueno, el café es café. Pero, hey, ¡es gratis! Yo siempre me llevo algo de fruta y pan a la habitación. Y, por supuesto, ¡hago acopio de las bolsitas de té verde! ¡Una adicción absoluta!

Una vez me pasó algo épico con el desayuno. Un día, había un tipo, creo que alemán, que se estaba llevando literalmente *todo* el bacon. ¡Hasta las últimas migajas! Me dio una rabia... pero luego pensé "Bueno, él tiene derecho a estar hambriento". Y me comí mis cereales con una sonrisa. (Aunque, por dentro, estaba un poco... furiosa).

Ok, ¿Y la ubicación en Kamata? ¿Es realmente conveniente? ¿O voy a pasar mis vacaciones en vagones de tren?

¡Kamata! A ver... no es Shibuya. No es Shinjuku. Pero, ¡es MUY accesible! Está cerca de la estación de Kamata, que está conectada a la línea Keikyu (¡directa al aeropuerto de Haneda!) y a la JR (para ir a casi cualquier lugar). Yo, personalmente, creo que es una ventaja. Un poco alejada del bullicio, pero con fácil acceso. Puedes ir a Shinjuku en media hora. A Ginza, en un pis-pas. Y, sobre todo, ¡evitas los precios desorbitados del centro!

Una vez, me perdí en la estación de Kamata. Literalmente. Dando vueltas como un trompo. Pero, ¡al final encontré mi camino! Y descubrí un montón de tiendas y restaurantes locales que no hubiera encontrado en el centro. ¡Así que, una bendición disfrazada!

¿El personal habla inglés? Porque mi japonés es de nivel 'arigatou' (y a veces ni eso).

La barrera idiomática... ¡El gran drama! Sí, el personal habla inglés. No esperes un inglés perfecto, de Oxford, pero se hacen entender (y tú también, con un poquito de esfuerzo). En general, son amables, serviciales y pacientes. (Y créeme, a veces necesitas paciencia... especialmente cuando intentas usar la lavadora japonesa por primera vez!).

Mi consejo: aprende algunas frases básicas en japonés. "Hola", "gracias", "perdón"... Ayuda, y mucho. Y, por supuesto, ¡nunca te olvides de sonreír! ¡La sonrisa es el idioma universal!

¿Hay lavandería? Porque, sinceramente, no quiero lavar la ropa a mano en un lavabo... o, peor, volver a casa con una maleta llena de calcetines sucios.

¡La lavandería! ¡Un salvavidas para el viajero cansado! Sí, hay lavandería. Pero... ¡prepárate para la aventura! Las lavadoras japonesas son... diferentes. Son eficientes, pero un poco... misteriosas. Los menús están en japonés. Y, a veces, te sientes como si estuvieras descifrando un jeroglífico. ¡Pero no te preocupes! Normalmente hay instrucciones en inglés. (O, si no las hay, ¡siempre puedes recurrir a Google Translate!).

Una vez, me cargué una camiseta por culpa de la secadora. ¡Una preciosidad! ¡Se encogió como si fuera de un bebé! Desde entonces, siempre pregunto al personal cómo funcionan las máquinas. ¡Aprende de mis errores!

¿Vale la pena quedarse ahí si solo estoy de paso por Tokio? ¿O es mejor buscar algo más céntrico?

¡Depende! Si tienes *mucho* presupuesto y te encanta estar justo en el meollo del asunto, ve por algo más céntrico como Shinjuku or Shibuya.. Pero si quieres ahorrar un poco (o mucho) y no te importa viajar un poco en tren, MyStays Kamata es genial. Me explico: la ubicación es buena, al menos para moverse por Tokio y, sobre todo, ¡para llegar al aeropuerto rápidamente! Y, por el precio, creo que vale mucho la pena.

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