¡Venus en Malasia! Tu Sueño de Alojamiento Perfecto te Espera

Dream Homestay @ The Venus Apartment Malaysia

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¡Venus en Malasia! Tu Sueño de Alojamiento Perfecto te Espera

¡Madre mía, qué aventura! ¡Venus en Malasia! Tu Sueño de Alojamiento Perfecto te Espera – ¿es eso? Vale, preparaos, porque os voy a soltar un rollo sobre este sitio que… bueno, digamos que me ha dejado con sensaciones intensas. Y sí, he usado todas las categorías, ¡así que aguantad!

¿Preparados para el Viaje? ¡Acompáñenme!

Primero, lo más importante (¡y cómo no lo voy a destacar!): la accesibilidad. ¡Importantísimo! Entiendo que es crucial para muchos, y por lo que cuentan, este hotel va en serio. Acceso? Ascensor? Instalaciones para discapacitados? ¡Parece que sí! Me alegra saberlo, porque para todos los que necesitan ayuda, es fundamental.

¡A comer, que son dos días! (Y a beber, ¡también!)

¡Uf, la comida! Aquí es donde la cosa se pone… jugosa. Hay de todo, ¡de todo! Empezando por los restaurantes. ¡Muchos! Cocina asiática, internacional, buffet, a la carta… hasta un vegetariano!. La verdad, estuve tentado de probarlo todo, pero mi estómago me rogó piedad. El desayuno… ¡ese buffet me hipnotizó! Panes, frutas, huevos, bacon… ¡ese bacon! No, en serio, el desayuno buffet era una maravilla. Y bueno, también puedes pedir el desayuno en la habitación, ¡por si te da la flojera salir! Y, ¡ojo!, hay un bar en la piscina. Ya sabéis, un mojito en la mano, el sol en la cara… ¡pura vida! Y, para rematar la faena, también hay un snack bar y cafetería.

¡Atención, porque la seguridad es lo primero!

Me encanta que sean tan cuidadosos con la limpieza y la seguridad. Parece que se toman muy en serio lo del COVID-19: productos de limpieza antivirales, desinfección diaria de las zonas comunes, comida envasada individualmente… ¡y hasta la opción de no tener tu habitación higienizada si así lo deseas! ¡Me da tranquilidad! Cuidado con el gel hidroalcohólico, que a veces no hay.

¡Un paraíso para el relax!

¡Vale, aquí viene lo gordo! ¡El spa! ¿Me lo creéis si os digo que casi me muero de placer? Masajes, sauna, baño turco, piscina con vistas… ¡Una locura! Me tiré una tarde entera ahí, de relax total. El masaje fue… ¡ay, madre! ¡Impresionante! ¿El jacuzzi? ¡De ensueño! (Aunque no era un baño de agua caliente, era algo así como un jacuzzi con burbujas y luz, algo decepcionante).

¡Conectados al mundo… o no!

¡El internet! ¡Importante! Wi-Fi gratis en todas las habitaciones… ¡bien! Internet por cable por si prefieres el cable, ¡genial! La velocidad… bueno, digamos que no es la misma que en mi casa, pero cumple.

¡Las habitaciones! ¡Mi pequeño refugio!

Aire acondicionado, ¡¡¡amén!!! ¡Fundamental en Malasia! Televisión, caja fuerte, minibar. Todo lo que necesitas y más. Las camas… cómodas, grandes, ¡perfectas! ¡Y qué gusto tener un balcón! Y la ducha… ¡enorme! Hay incluso albornoz y zapatillas!

¡Para los peques… y los que no lo somos tanto!

¡Familia/amigo! ¡Parece que son pedazo de anfitriones! ¡Pero no se ve por ninguna parte!

¡Un poco de todo, para que no falte nada!

Servicios y comodidades: ascensor, consigna de equipaje, lavandería, ¡todo! Lo que necesitas, lo tienen. ¿Necesitas un taxi? ¡Lo gestionan! ¿Cambio de divisas? ¡También!

¡Cosas que no me convencieron del todo!

El servicio de habitaciones no era tan rápido. (¡A veces tardaban siglos!) Las cortinas oscuras no oscurecían del todo… y el coche no era gratuito.

¡Para los que se lo toman en serio!

Instalaciones para eventos: ideal para reuniones, bodas, lo que sea! ¿Un seminario? ¡Perfecto! ¿Un evento al aire libre? ¡También!

¡El veredicto!

¡Venus en Malasia! Tu Sueño de Alojamiento Perfecto te Espera, que necesita algunas mejoras, pero… ¡es un buen hotel! Tiene cositas que mejorar (¡como el wifi!), la comida es buena, y el spa… ¡el spa es la bomba!

¡Mi consejo final!

Si buscas un hotel con buena calidad-precio, con un spa de lujo y con un servicio atento, ¡reserva ya! ¡Pero ojo! La perfección no existe… ¡pero Venus se le acerca!

¡OFERTA IRRESISTIBLE!

¡Reserva tu estancia en Venus en Malasia antes del [Fecha límite] y disfruta de un 15% de descuento en tu masaje spa! ¡Además, te regalamos una botella de vino espumoso a tu llegada! ¡No te lo pienses más, ¡date el capricho que te mereces! ¡La vida es corta, y el relax… ¡es eterno!

¡¡¡RESERVA YA Y VIVE LA EXPERIENCIA VENUS!!!

(P.D.: ¡Y no te olvides del protector solar! ¡El sol pega fuerte! ¡Ah! Y lleva dinero suelto para las propinas, que se lo merecen por el trato).

¡De Villa Inn India: ¡El paraíso escondido que necesitas descubrir AHORA!

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Dream Homestay @ The Venus Apartment Malaysia

¡Ay, Dios mío! ¡Aquí va mi itinerario para Dream Homestay @ The Venus Apartment en Malasia! Prepárense, porque esto va a ser un viaje de locos… y probablemente me pierda en algún momento.

Día 1: Llegada y el Gran Desmadre del Check-in

  • 14:00 (aproximadamente): ¡Aterrizaje en Kuala Lumpur! La emoción me hierve la sangre. ¡Malasia, allá voy! (rezando para que mi maleta no se pierda en el camino, como siempre).
  • 15:00 (más o menos, según el tráfico): Llegada al Dream Homestay @ The Venus Apartment. ¡Oh, Dios mío, espero que sea como en las fotos! (Ya saben, la eterna lucha contra las expectativas versus la realidad).
  • 15:15 (¿o quizás 16:00?): El check-in… ¡la gran aventura! Espero que no se me olvide el pasaporte en el taxi (¡ya me ha pasado!).
  • 15:30 (o cuando el universo lo decida): ¡Entrar al apartamento! ¡Primeras impresiones! Espero que la cama sea cómoda, porque necesito dormir después de ese vuelo infernal.
    • Rambling Time: Ya me imagino, intentando descifrar cómo funciona la televisión, luchando contra el aire acondicionado… ¡y seguro que me encuentro con una cucaracha! (¡Por favor, que no pase!).
  • 16:30: Exploración inicial del apartamento. ¡Foto para Instagram! ¡¡¡#DreamStayVenusApartment!!! (con cinco signos de exclamación para la intensidad).
  • 17:00: ¡Hora de comprar provisiones! (¡Necesito snacks! ¡Muchos snacks!). Me voy a perder seguro en el supermercado, y probablemente compre cosas que ni siquiera sé cómo se comen… pero ¡la aventura es la aventura chicos!
  • 18:00: ¡Descanso! (Necesito recuperarme del viaje y de la compra de comida). ¿Tal vez una siestecita? ¡¡¡Sí, por favor!!!

Día 2: KLCC, ¡y el susto inesperado!

  • 09:00 (¡Si consigo levantarme!): ¡Desayuno! (¡Esperando que el apartamento tenga una tostadora!).
  • 10:00: ¡A la ciudad! ¡Torres Petronas! (¡La razón de mi existencia en Malasia!). ¡Foto obligatoria! (¡Intentando encontrar el ángulo perfecto para que no me salga borrosa!).
    • Quirky observation: ¿Me pregunto si los constructores de las Petronas pensaron alguna vez en que millones de turistas iban a hacer el mismo gesto de "¡Wow!" al verlas?
  • 11:00 (¡o 12:00 si me pierdo!): Visita al centro comercial Suria KLCC. ¡Ojos al cielo! (¡Espera, estoy de viaje y eso será caro!), ¡¡¡pero necesito algo de "terapia de shopping"!!! (¡y aire acondicionado!).
  • 13:00: Almuerzo. ¡Comida Malaya! (¡Espero no pedir algo demasiado picante!). ¡¡¡Me voy a arriesgar!!!
  • 14:00: ¡Parque KLCC! ¡A relajarse bajo palmeras! (¡Y a rezar para que no llueva!).
    • Anecdote: Una vez, en otro viaje, me caí en un parque… ¡Literalmente! ¡Un hoyo en el césped! ¡Fue vergonzoso! ¡Espero que no me pase lo mismo!
  • 16:00: ¡Las cuevas de Batu! ¡¡¡Prepárense para subir escaleras!!!. ¡Espero no estar demasiado cansada!
    • Emotional Reaction: ¡Wow! ¡Esto es impresionante! ¡Pero no quiero pensar en los macacos! ¡Me dan MUCHO miedo!
  • 17:00 ¡Visita a las cuevas de Batu! ¡Los monos! ¡Los escalones!
    • Susto inesperado ¡Monos por todas partes! ¡Me robaron el agua! ¡Mierda, mierda, mierda! ¡Estaba realmente aterrorizada!
  • 18:00: ¡A cenar! ¡Busco un restaurante con wifi porque necesito subir fotos! ¡Y para ver si me estoy muriendo!
  • 19:00: ¡Post-trauma de monos! Necesito un trago… o dos… o tres…

Día 3: ¡Chinatown y el Desastre Culinario!

  • 09:00 (De nuevo, si me levanto): Desayuno (¡Con la esperanza de que el apartamento no tenga cucarachas!).
  • 10:00: ¡Chinatown! (¡A regatear como una campeona!). ¡Quiero souvenirs, quiero comida, quiero… todo!
    • Opinionated Language: ¡Qué lugar más caótico! ¡Pero me encanta! (Aunque no entiendo nada de lo que dicen).
  • 11:00: ¡Mercado Central! (¡A comprar más souvenirs!).
  • 12:00: ¡Desastre Culinario! ¡Probando comida callejera! (¡Probablemente me envenene, pero qué más da!).
    • Messier Structure: ¡Me pedí algo que parecía delicioso… y era… incomible! ¡Un sabor extraño! ¡Una textura… indescriptible! ¡¡¡¡Necesito agua urgente!!!!
    • Stronger emotional reaction: ¡Qué asco! ¡Nunca más! ¡Odio la comida callejera! (¡Pero la volveré a probar, lo sé!).
  • 13:00: ¡Huida desesperada en busca de algo que no me haga vomitar!
  • 14:00: ¡Descanso y recuperación! (¡Necesito parar de comer!).
  • 15:00: La búsqueda de un buen spa tailandés. ¡Necesito relajarme después del desastre!
  • 17:00: ¡A la zona de bares! ¡Y a ver si encuentro algo para cenar que no me mate!

Día 4: ¡Adiós, Malasia! (O hasta la próxima, quién sabe…)

  • 09:00: Desayuno (¡Con la esperanza de que el apartamento no se haya convertido en una colonia de insectos!).
  • 10:00: Empacar (¡Intentando meter todo en la maleta! ¡Imposible!).
  • 11:00: Ultima revisión del apartamento… ¡No me olvido nada! (¡rezando!).
  • 12:00: Check-out (¡Despidiéndome del Dream Homestay! ¡Espero haberlo disfrutado! ¡Y que me den una buena reseña!)
  • 13:00: ¡Al aeropuerto! (¡Con la esperanza de que mi vuelo no se retrase!).
  • 14:00: ¡Adios Malasia! ¡¡¡Hasta la próxima aventura!!! (¡Espero no haber hecho el ridículo demasiado!).
    • Stream-of-consciousness: ¿Me habré dejado algo? ¿Me gustaron las Petronas más que las Cuevas Batu? ¿Volveré a probar esa cosa incomible? ¿Necesito terapia? ¡Sí, probablemente! ¡Pero esto fue increíble! ¡Necesito unas vacaciones para recuperarme de las vacaciones! ¡¡¡¡Adiós, Malasia!!!!
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¡Venus en Malasia! Preguntas Frecuentes... Mi Experiencia (y la Tuya, Quizás)

¿Venus en Malasia es realmente el paraíso prometido?

¡Uf! Paraíso... bueno, depende de tu definición de paraíso. ¿Esperas alfombras voladoras y *nasi lemak* ilimitado? Quizás te decepciones. Pero, ¿es Venus en Malasia genial? Absolutamente. Es como... ver un atardecer espectacular después de un día *horrible* en el trabajo. La vista desde mi balcón, te juro, me hizo llorar (de alegría, mostly). Pero, ojo, mi primer día... ¡el aire acondicionado no funcionaba! Y yo, acostumbrada al frío glacial de mi casa... casi me derrito. Pero, a ver, ¿quién no tiene un pequeño contratiempo?

¿Son las habitaciones tan lujosas como dicen en las fotos?

A ver, las fotos… sí, son bonitas. *Demasiado* bonitas, a veces. La habitación que me dieron (la famosa suite con jacuzzi… ¡ay, el jacuzzi!) era… a ver, digamos que *casi* idéntica. La cama, enorme y mullida, te tragaba. Literalmente. Una vez me quedé dormida y casi me pierdo el desayuno. ¡Pero el jacuzzi! Tenías que verlo para creerlo. Lo que no te dicen es que el agua tardaba una eternidad en calentarse. Y a veces, salía un poco… "rara". Pero vamos, ¿quién no ha tenido un jacuzzi con un pequeño problema? Es como la vida, ¿no?

¿Hay buena comida cerca de Venus en Malasia?

¡COMIDA! ¡Ese es el tema que me pone de buen humor! ¡Malasia es un paraíso gastronómico! Y sí, alrededor de Venus en Malasia hay *montones* de opciones. Desde pequeños puestos callejeros con *satay* que te explotan en la boca de lo buenos que están, hasta restaurantes elegantes con precios que te hacen sudar frío (¡pero vale la pena!). Mi lugar favorito… ¡Dios mío, el *laksa*! Un pequeño local a dos calles… La primera vez que fui… ¡casi me muero de picante! Pero volví, claro que sí. ¿Quién podría resistirse? Y después, caminando por el parque, me encontré con un vendedor de *cendol* ¡increíble! (Aviso: prepárate para la cola). Es una experiencia, te lo juro. Una experiencia sudorosa, pero preciosa.

¿Cómo es el servicio al cliente en Venus en Malasia? ¿Es amable?

El servicio... ehhh... a ver. Intentan ser amables, de verdad que sí. Pero a veces… a veces es como intentar pillar *pigeon* en el parque. Un poco "meh". No lo malinterpretes, la mayoría del personal es encantador. Pero… hubo una vez… ah, dios, la historia del *late check-out*. Yo, sufriendo una resaca monumental después de una noche de karaoke (¡el karaoke es *terrible* en Malasia, pero adictivo!), pido un *late check-out*. Y me dicen que sí, *perfecto*. ¡Y a la hora, ZAS! ¡Llamada a la puerta! "Disculpe, señora, debe irse". ¡Casi me da un infarto! Pero bueno, lo importante es que, al final, se solucionó. ¿A veces es perfecto? No. ¿Es *siempre* un desastre? Tampoco. Es…humano. Como todo.

¿Merece la pena el precio de Venus en Malasia?

¡Ay, el precio! Esa pregunta que te hace replantearte la vida. A ver, no es un albergue. Es un hotel majete. Pero… Si te soy sincera, creo que *sí* merece la pena. ¿Por qué? Por la experiencia. Por el ambiente. Por esos momentos de "¡ay, qué bonito!" que te roban. Por la posibilidad de perderte en el laberinto de sabores de Malasia. Por el jacuzzi (aunque tenga aguas dudosas a veces). Por la cama que te abraza. Y, sobre todo, por la oportunidad de vivir algo diferente. ¿Es perfecto? No. ¿Es caro? Depende de para quién. ¿Lo repetiría? ¡Definitivamente! (Pero esta vez, pediré un *late check-out* por escrito…y lo sellaré con mi sangre).

¿Hay alguna desventaja real que deba saber antes de reservar?

¡Claro que sí! A ver, el sol pega con ganas. Lleva protector solar. Y repelente de mosquitos. Los mosquitos son tus *peores* enemigos. Ah, y el tráfico… ¡Madre mía, el tráfico! Prepárate para pasar tiempo en el coche. El Wi-Fi a veces… es como el servicio al cliente: un poco “meh”. Y… no, espera... lo peor, para *mí*, fue el aire acondicionado. ¡No funcionaba bien! Pasé más calor que en la sauna de un gimnasio. Y eso que soy, a ver, tolerante al calor. Pero la primera noche… casi lloro. No, en serio, casi me muero. La habitación era como un horno. ¡Horrible! Pero bueno, lo solucionaron (después de un poco de insistencia). Y al final, todo lo olvidé… (casi). No, espera… los mosquitos… ¡eso no lo olvidé! Empaca repelente… no te arrepentirás.

¿Hay algo que NO me hayas contado sobre Venus en Malasia? Lo malo malísimo.

Ufff… Vale. Aquí voy. Lo malo malo… A ver… Una vez, dejé mis zapatillas favoritas en la habitación. Unas Converse rojas, *preciosas*. Y… desaparecieron. Sí, desaparecieron. Pregunté, revisaron… *nada*. Me dio algo. Casi lloro, ¡de verdad! Porque eran mis zapatillas de la suerte. Me sentí… robada, ¡y no por una cartera! Por unas zapatillas… Es una tontería, lo sé. Pero es que… ¡eran mis zapatillas! Y nadie me dio una explicación. Ni siquiera un "lo sentimos mucho". Sólo silencio. Y eso… eso me dolió. Así que, ya sabes… no dejes tus zapatillas favoritas. ¡Llévatelas contigo! Hotelesya

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